salud mental covid

Salud mental en estos tiempos de coronavirus

 

Os paso mi nuevo #artículo del diario de @lariojacom sobre la #saludmental en estos tiempos de #covid19

El 11 de marzo de 2020, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró el COVID-19, una enfermedad causada por el coronavirus SARS-CoV-2, como una pandemia. La salud mental tiene un papel fundamental que desempeñar para comprender cómo las personas responderán y se enfrentarán a esta situación.

Hemos tenido una transformación drástica desde la decisión del estado de alarma en toda España. Diversos cambios a nivel laboral, personal, de hábitos y rutinas, salud, entre otros. Hemos pasado de ser una sociedad en la calle caracterizada por su vida social y excesivamente activos, a estar recluidos en nuestros hogares. Y las personas que no están en sus casas (sanitarios, servicios de alimentación, transporte, limpieza, etc) a tener una carga excesiva de trabajo.

¿Qué significa este cambio para nuestra mente?

Es salir de nuestra zona de confort, totalmente.

¿Cómo afecta esto a nuestra salud mental?

Depende de nuestra capacidad de resiliencia, de nuestra forma de interpretar la realidad y de cómo gestionamos nuestras emociones.

¿Podemos aprender algo?

Claramente sí, y ya está sucediendo ese aprendizaje. Estamos observando muchas conductas positivas de agradecimiento y amor ante esta escenario de estrés. Están aflorando emociones y sentimientos, como la amabilidad, la empatía, la consideración por los que están en mayor riesgo y el apoyo emocional. Para ayudarnos a sobrevivir, nuestro cerebro está predispuesto a buscar lo positivo y bueno, para traer a él la calma y el equilibrio.

¿Cómo puede afectar a los niños?

Los niños por suerte son flexibles. Eso significa que ante acontecimientos adversos pueden moldear sus ideas para adaptarse a la situación, de forma más espontánea que nosotros. Eso no significa que no debamos ayudarles en su proceso, explicando qué sucede, ayudándoles a expresar sus emociones, gestionarlas, etc.

¿Qué podemos hacer?

Es momento de parar, reflexionar, analizar qué nos sucede, cómo lo estamos viviendo y dejar salir nuestras emociones. Es importante que hagamos un trabajo preventivo ante esta situación. No machacarnos con nuestro diálogo interno, con la culpa, el juicio, sino realizar un trabajo de cuidado, hacer cosas que nos ayuden a dar equilibrio y calma a nuestra mente. Es muy normal presentar emociones desagradables de forma intensa estos días, pero es importante aprender a navegar entre ellas. Regular las emociones no significa estar sonriente y feliz todo el día, sino hablar con nosotros mismos para conseguir gestionar lo mejor posible como nos encontramos. Además, si regulamos nuestras emociones, mantenemos estable nuestro sistema inmunológico, el cual es básico para poder ganar la batalla al virus.

¿Qué ejercicios podemos realizar?

Algunas tareas que podemos hacer en esta situación son:

  • Parar mentalmente, poner nombre a las emociones que están aflorando. ¿Cómo me noto? ¿Enfadado? ¿Preocupado? ¿Agotado? Con este simple ejercicio tomamos consciencia de qué nos sucede. Esta práctica fue evidenciada científicamente en 2007 con un estudio de Dan Siegel mediante el análisis de la neuroimagen en diversas personas, donde se demostró que hacer esta simple tarea modificaba la actividad cerebral, cambiando el foco de la amígdala (centro de emociones en nuestro cerebro) a la corteza preforntal ventrolateral derecha (encargada de los pensamientos), consiguiendo así aumentar los niveles de calma y tranquilidad.
  • Otra tarea demostrada científicamente por Sexton y Adair en 2019, es escribir tres aspectos por los que estas agradecido de forma diaria. Con ello, mostraron que profesionales de la medicina, enfermería, auxiliares y administración reflejaban efectos positivos en relación a su nivel de felicidad, agotamiento, equilibrio mental y síntomas depresivos, ante situaciones de estrés y ansiedad.
  • También podemos trabajar con la respiración. Inhalando profundamente, expandiendo los pulmones hacia abajo en lugar de inhalar usando solo el abdomen o la caja torácica. La inhalación se realiza por la nariz, con una pausa antes de exhalar lenta y completamente por la boca. Se puede realizar un conteo silencioso durante la inhalación y la exhalación para establecer una frecuencia respiratoria de seis a ocho respiraciones por minuto (por ejemplo, inhalar durante 5 segundos, pausar y exhalar durante 5 segundos, para una frecuencia respiratoria de aproximadamente seis respiraciones por minuto). La respiración diafragmática ha demostrado una mejora estadísticamente significativa en la reducción del estrés, medida por biomarcadores fisiológicos (presión arterial y cortisol salival) y niveles de estrés autoinformados a través de las escalas de estrés, ansiedad y depresión.

¿Y al salir, cómo nos repercutirá?

El mundo cambiará como decíamos, se ha producido una gran solidaridad entre todos, formando redes de apoyo y amor. Esto quedará en nuestra memoria y cambiará cómo ver la vida a partir de ahora. También pueden aparecer cuadros como: síndrome de Burnout, trastorno de estrés postraumático, duelos no resueltos, crisis de ansiedad, fobias, entre otros. Estos serán los principales problemas que nos encontremos en la consulta de psicología y psiquiatría al finalizar el aislamiento. Muchos tendrán un gran estrés por el contexto vivido. Para otros, será la mezcla de diversos factores (familiares, salud, laborales, económicos, etc). En otros casos, el problema será el duelo por un familiar o ser querido, que no ha podido llevarse a cabo con naturalidad. Otros, sufrirán crisis de ansiedad y fobias debido al miedo y a la incertidumbre. Sin embargo, estos cuadros no afectaran en general a toda la población, sino a un grupo determinado de ella. Y todos ellos, pueden mejorar con tratamiento terapéutico profesional por un psicólogo y psiquiatra.

Para finalizar, cuando Japón donó suplementos médicos a China y escribió en las cajas un poema budista: «Tenemos diferentes montañas y ríos, pero compartimos el mismo sol, la misma luna y el mismo cielo».

Después, China envió mascarillas médicas a Italia, España y otros países, y colocó en las cajas un poema de Séneca (antiguo filósofo romano): «Somos olas del mismo mar, hojas del mismo árbol, flores del mismo jardín».

Este es el verdadero significado y aprendizaje de esta situación.

 

 

 

 

 

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